Posteado por: Clari en: Julio 25, 2008
Desde pequeños escuchamos, vemos y leemos cuentos de princesas que se enamoran de sus príncipes azules. También esta esa historia en la que el príncipe había sido hechizado y la princesa tenía que salvarlo con un beso apasionado.Pero cerramos el libro o apagamos la tele y nos damos cuenta de que el mundo real… no es así.
Muchas personas añoran con encontrar a su media naranja, pero sabemos que no es fácil.
Nos cansamos de besar sapos, que al final siguen siendo sólo sapos y nunca se convierten en el príncipe: lindo, bueno, caballero, ambisioso, responsable, romántico, y demás cualidades que forman una laaaarga lista de la persona ideal.
A veces nos topamos con el príncipe… y rara vez tiene toda esa lista de características, a veces aceptamos que buscamos algo que ni nosotras mismas podemos hacer; sino, nos damos cuenta lo importante que es eso que les falta, que tanto añoramos… entonces el príncipe o la princesa deciden cambiar la historia y empezar a escribir un cuento nuevo.
El rey… es una persona bastante complicada de encontrar. Pero ayer, chateando con alguien, me preguntó cómo estaba, le respondí… estoy con un rey.
Pero el rey al que me refiero no es la perfección de la lista de requisitos, para nada… esta persona es la que simplemente por estar, hacen que nuestros días sean hermosos, que las penas se conviertan en reflexiones para después, juntos, compartir la alegría; es la persona que conoce tus defectos pero resalta tus cualidades, es la persona que esconde un “no” detrás de un “si” muy convincente, es quién pensás antes de dormir y cuando abrís los ojos a la mañana…
El rey no tiene trono, ni castillo, ni corona… es el SER HUMANO que nos hace sentir cosas indescriptibles, y ojalá sea eterno, a pesar de que los realistas siempre resaltan que nunca sabemos que pasará en nuestras vidas…
Y si llegás a leer esto por una de esas casualidades, querido rey… GRACIAS!! porque sabés lo que sos para mi.